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Declaración de Valladolid: Sistemas alimentarios locales frente a riesgos globales, de la crisis climática a la COVID19

La Declaración de Valladolid es una recopilación de compromisos que se aprobaron este  octubre de 2020 en el encuentro anual de la Red de Ciudades por la Agroecología a partir de las medidas propuestas en el informe ‘Sistemas Alimentarios Locales Frente a Riesgos Globales, de la COVID19 a la Crisis Climática’. Una batería de 14 acciones articuladas en torno a 5 objetivos prioritarios para adaptar los sistemas agroalimentarios locales a los impactos de las emergencias globales y mitigar sus causas. Una referencia operativa para las políticas públicas de los más de 20 consistorios que forman parte de la Red que parte de un análisis una serie de ejemplos de buenas prácticas que ya están  funcionando en varias localidade.

Tal y como plantea el informe, la perspectiva de sistemas alimentarios resulta central para entender y actuar frente a riesgos globales, como las pandemias y el cambio climático. Según los datos, las emisiones de gases de efecto invernadero del sistema agroalimentario mundial, que incluye actividades de elaboración y procesado, envasado, transporte y distribución de alimentos, ascienden a entre el 21 y el 37% del total de las emisiones antropógenas netas y existe una clara vinculación entre la intensificación agrícola y ganadera y el mayor riesgo de aparición de pandemias como la COVID-19, ya que se estima que el 31% de los brotes de enfermedades emergentes (incluido el VIH, Ébola y Zika entre otras) están relacionados con la invasión humana y la deforestación, donde el 75% y el 80% de ésta está asociada a la expansión agrícola, tanto para obtener pastos como para la producción de piensos.

Además, las emergencias globales tienen un gran impacto sobre la seguridad alimentaria de la población al verse afectadas la disponibilidad y asequibilidad de los alimentos, especialmente en las ciudades debido a su elevada densidad. El documento destaca entre los efectos de la pandemia modificaciones severas en la producción de alimentos, dificultades en el desarrollo del trabajo del sector primario, bloqueo de la venta directa de alimentos, empeoramiento de los hábitos de consumo de la población o la limitación del acceso a alimentos a las personas más vulnerables. Tal y como se está reflejando en la multiplicación de demanda alimentaria desde mayo de este año 2020.

Por ello las entidades que componen la Red concuerdan en la necesidad  de que se desarrollen estrategias integrales y coordinadas que por una parte reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y por otra nos protejan tanto de las zoonosis como de los efectos del cambio climático, limitando así la fragilidad de la economía y la sociedad, avanzando en la autosuficiencia en lo relativo a productos y servicios de carácter básico y desarrollando protocolos para la adaptación a eventos extremos climáticos y sanitarios, inevitables a corto y medio plazo.

 

Acciones comprometidas en la declaración de Valladolid

1. Sistemas alimentarios sostenibles y resilientes: promover formas sostenibles en la producción, transformación, distribución y consumo de alimentos, en línea con la agroecología y desde la articulación y cooperación entre territorios urbanos y rurales.

2. Planificación territorial: proteger los suelos agrarios y otros recursos alimentarios (agua, conocimientos agroecológicos, biodiversidad cultivada) como parte de las redes de infraestructura azul y verde; e incorporar en el planeamiento general urbano instrumentos para la protección y el fomento de la producción, transformación y distribución agroalimentarias locales y sostenibles.

3. Derecho a la alimentación: asegurar el acceso a alimentos sostenibles, saludables, de calidad y justos a todos los grupos sociales, y especialmente a los más vulnerables, en sintonía con las directrices voluntarias promovidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (2005).

4. Activación comunitaria: fortalecer el papel de los agentes sociales y tejido asociativo local que trabajan aportando soluciones y mejoras a la gestión de las crisis alimentarias, estableciendo sinergias basadas en la innovación, la sostenibilidad y la resiliencia.

5. Buena gobernanza: promover la coherencia entre las distintas políticas públicas para la gestión de los riesgos globales, evitando arbitrar soluciones que, a la larga, refuercen las causas de las crisis.

Entidades firmantes

Webinario planidicaicón territorial

El tiempo del urbanismo que recupera espacios agrarios y sistemas alimentarios locales

La Red de Ciudades por la Agroecología comparte la grabación de las jornadas sobre ‘Planeamiento urbanístico de sistemas alimentarios agroecológicos’ que se celebraron este marzo con ponencias estatales e internacionales. Este webinario se enmarca dentro de los servicios de formación y puesta en común de experiencias que promueve esta red.

 

Los días 3 y 4 de marzo se celebraron las jornadas sobre ‘Planeamiento urbanístico de sistemas alimentarios agroecológicos’. Las intervenciones del alcalde de Valencia Joan Ribó y el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, durante la inauguración destacaron que es un tema fundamental para responder a los retos actuales de las ciudades.

“No podemos imaginar la sostenibilidad de nuestro planeta sin abordar nuestro sistema alimentario” destacó el alcalde de Valencia, Joan Ribó, en su intervención, recordando que el sistema agroalimentario afecta a nuestro medioambiente ya que un “25-30% de los Gases de Efecto Invernadero provienen de la producción de alimentos”. Por su parte el alcalde de Zaragoza, Azcón, insistió que “Zaragoza mantiene el compromiso de poner en marcha acciones que promuevan un desarrollo de un sistema alimentario más sostenible” y solicitó la creación de un grupo de trabajo en el seno de la Red para generar propuestas concretas de acción en materia de planeamiento y urbanismo con la “colaboración de todos los agentes de la cadena alimentaria” porque “aportando el enfoque de la sostenibilidad de manera transversal a todas nuestras competencias municipales, conseguiremos ciudades más limpias, sostenibles, amigables y neutras para los próximos años”.

Urbanismo al servicio de la agricultura

El confinamiento y el cierre de fronteras hicieron sonar las alarmas sobre el riesgo de desabastecimiento e inseguridad alimentaria. Trabajar para reducir la vulnerabilidad y mejorar la resiliencia de los sistemas alimentarios es uno de los objetivos que contempla el Pacto de Milán de Políticas Alimentarias Urbanas. “Los alimentos de kilómetro 0 son clave para la sostenibilidad y para la soberanía alimentaria al no depender del transporte ni de las vicisitudes del mercado o de cuestiones geoestratégicas” ha explicado Ribó. Los tiempos en que los planes de urbanismo se centraban en los desarrollos y el crecimiento han quedado atrás. “Hay que respetar los suelos con vocación agrícola como si fueran una especie en extinción” subrayó el catedrático de urbanismo José Fariña, “proteger el suelo, integrar los sistemas agrarios en las redes de infraestructuras verdes, favorecer la agricultura de proximidad, producción local, cadenas cortas de suministro y cierre de ciclos con compostaje son conceptos que empiezan a recogerse en planes espaciales”.

Los ejemplos presentados en las jornadas apuntan distintas vías desde la que trabajar estos objetivos. Rosa Pardo Marín, Directora General de Política Territorial y Paisaje explicó los interesantes trabajos que están desarrollando en la Comunitat Valencià y que se traducen, entre otras medidas, en los Planes de Acción Territorial tanto sectoriales como integrados. Son un ejemplo de qué significa dar prioridad a lo agroalimentario al planificar el territorio, así los planes de ordenación territorial se fijan como objetivo establecer una reserva mínima de 100 m2 por habitante de suelo agrícola de alta productividad en una envolvente de 10 km a los núcleos urbano. Vicente Vicente Domènech, Subdirector General de Ordenación del Territorio y Paisaje, explicó con detalle uno de estos planes, el Plan de l’Horta, que se acompañ de un ente de gestión (Consell del’Horta) y un Plan de Desarrollo Agrario, con asignación presupuestaria y vinculante. En València no se plantean solo proteger suelos, sino también recuperarlos. Han conseguido desclasificar más de 1.500 ha que, si se hubieran urbanizado habrían terminado de fragmentar la huerta.

Diseñamos la red de abastecimiento de agua y de energía, pero no la de alimentos

 

En octubre de 2020, las ciudades de la Red firmaron la Declaración de Valladolid comprometiéndose a “proteger los suelos agrarios y otros recursos alimentarios (agua, conocimientos agroecológicos, biodiversidad cultivada) como parte de las redes de infraestructura azul y verde; e incorporar en el planeamiento general urbano instrumentos para la protección y el fomento de la producción, transformación y distribución agroalimentarias locales y sostenibles”. El urbanismo está llamado a ser un aliado clave en la transición hacia sistemas alimentarios urbanos agroecológicos y sostenibles. El trabajo y el intercambio de experiencias entre las entidades y ayuntamientos miembros de la Red de Ciudades por la Agroecología han puesto de manifiesto que la planificación urbanística condiciona el alcance de las iniciativas y políticas agroalimentarias urbanas con perspectiva agroecológica. De acuerdo con los ponentes del seminario, contamos con normativa y herramientas de planeamiento suficientes, pero es necesario “un cambio de valores y prioridades, construir en torno a las comunidades y entender la ciudad como un nido en el que habitamos, superando la separación entre naturaleza y ciudad” ha resaltado la geógrafa Chiara Tornaghi, experta en urbanismo agroecológico del Centre for Agroecology, Water and Resilience, Universidad de Coventry (Reino Unido).

Precisamente uno de los objetivos del Plan Director Urbanístico del Área Metropolitana de Barcelona, presentado por Annalisa Giocol es reconstruir vínculos ecológicos, sociales y metabólicos, reconectar a las personas con los espacios agrarios con un diseño cuidadoso de la interfaz, de los bordes urbanos y los conectores. Mejorar la relación entre zonas de alto valor ecológico y zonas urbanas está también presente en el Parque Agrícola de Milan, presentado por Andrea Calori, arquitecto urbanista de ESTá. Con sus 46.000 hectáreas y 400 explotaciones, es el veterano de los Parques Agrarios, operando desde 1990. Los enfoques sobre el mismo se han ido complejizando como se pudo apreciar en la explicación del Distrito Agrícola Milanés, un consorcio con 2.800 ha y 109 explotaciones, la mitad de ellas propiedad del municipio de Milán.

 

Un punto y seguido

El interés por el tema ha quedado de manifiesto con la inscripción de más de 300 personas al seminario, con una alta presencia de personal técnico y responsables de más de 45 entidades locales, diputaciones o gobiernos autonómicos. También nos han acompañado profesionales de otros seis países latinoamericanos que nos plantean el reto de conformar espacios de intercambio transoceánicos
De las jornadas, que han permitido abrir el debate acerca de cómo articular planeamiento espacial con procesos y flujos para promover sistemas agroalimentarios sostenibles, surge un Grupo de Trabajo en el seno de la Red. Partiendo del sentido estratégico de la agricultura de proximidad y los sistemas alimentarios agroecológicos, se marca como objetivo desarrollar propuestas concretas de acción desde la cooperación y el diálogo entre los responsables municipales de planeamiento urbanístico y políticas alimentarias, complementando las labores de otros grupos de trabajo de la red y de otras redes relacionadas con estos temas.